¿Se puede caer de la gracia? - sakisgonzalez

No es lo mismo caer en pecado que caer de la gracia.

Hay una única referencia de este tema y se encuentra en el último capítulo de la carta del apóstol Pablo a los Gálatas (5:4):

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De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído.Pues, si ustedes pretenden hacerse justos ante Dios por cumplir la ley, ¡han quedado separados de Cristo! Han caído de la gracia de Dios.De Cristo se han separado, ustedes que procuran ser justificados por la ley; de la gracia han caído.

Es peligroso y dañino hacer “doctrina” de un único versículo, y peor aún, de una parte de un verso, y es precisamente lo que ocurre en este caso. El lector puede notar que efectivamente en las últimas palabras del verso, Pablo escribe que hay personas que han caído de la gracia, pero no se trata de una afirmación que asegura que una persona puede caer dejar de estar en la gracia, sino más bien de una figura literaria para remarcar un punto ¿cuál es ese punto? para ello es necesario que este verso sea conectado a todo el capítulo y a su vez a la epístola que debe verse a la luz de toda la Biblia.

¿Qué significa caer de la gracia?

La iglesia en Galacia estaba siendo dividida por falsos maestros que enseñaban a los gentiles que además de confiar en Jesús, debían circuncidarse y obedecer la ley de Moisés. En el concilio de Jerusalén, en Antioquía de Siria, Pablo y Bernabé opinaron que no se debe poner obstáculos a los gentiles para que se conviertan a Dios (Hechos 14:19) y se les pusieron únicamente dos requisitos a los nuevos creyentes gentiles; abstenerse de comer alimentos ofrecidos a los ídolos por amor a los creyentes más débiles y apartarse de la inmoralidad sexual (Hechos 15:28). 

Insistir en la ley mosaica como un medio de salvación era un falso evangelio (Gál 1:8) y la carta desarrolla con detalle esta idea, con ejemplos y definiciones, como el fin y alcances de la ley, qué significa ser justo, qué implicaciones tiene ser hijo de Abraham, la libertad y la esclavitud del pecado, las obras de la carne y el Espíritu, cómo vivir en libertad sin utilizarla para satisfacer los deseos de la naturaleza pecaminosa, entre otros temas.

Es muy importante remarcar que el Evangelio siempre ha sido un mensaje contracultural, debido a que no se trata de ceremonias, guardar fiestas, acumular méritos, esfuerzos o calificaciones sino de gracia. La salvación es gratuita para el creyente pues ya fue pagada por Cristo en la cruz.

Los creyentes de Galacia estaban siendo engañados por judaizantes que les exigían que debían circuncidarse y obedecer la ley de Moisés para ser salvos. De hecho, Pedro y Bernabé, que conocían bien el Evangelio, de manera pública evadían comer con gentiles por miedo a la crítica de estos grupos legalistas (Gál 2:12), Pablo anota en tres ocasiones que no pretende ganarse el favor de la gente apuntando a lo anterior, pues los que tratan de obligarlos a circuncidarse lo hacen para quedar bien con otros (Gál 1:10, 4:17 y 6:12).

El sistema legal Mosaico se entregó para mostrar a la gente sus pecados (Gál 3:19) no así como un sistema para salvación del alma, pues no puede dar vida (Gál 3:21) su estándar y número de normas es tan alto y abundante que ningún humano puede cumplirlo a cabalidad. Cumplía la función de tutora hasta que viniera Cristo (Gál 3:24). Jesús cumplió la ley por completo y abrió el camino de la justificación por fe a través de Él (Gál 4:23), haciéndonos parte de la familia celestial y herederos (Gál 4:7), todo esto por gracia. 

Es decir que la gracia es un concepto y realidad superior a la ley, porque procede de Cristo y Él es mayor a todo. Pasar de la ley a la gracia involucra un ascenso, de ser esclavo a ser libre, de ser huérfano a ser hijo, de ser pobre a ser heredero, de estar en harapos a recibir ropa nueva (Gál 3:26, 4:6 y 28). 

Después de haber recibido la justificación por fe y como resultado de esto ser libre, volver a las prácticas de la ley es un retroceso, una caída de un escalón superior. Confiar en la ley excluye a Cristo, minimiza y menosprecia su sacrificio, anunciando que no fue suficiente y deben sumarse hábitos y conductas conforme a la ley para ganar la salvación. Si alguien estando en la gracia, prefiere la ley, se separa de Cristo pues confía en sus fuerzas para la justificación (Gál 5:4), no se puede mezclar la gracia con un poco de ley, pues un poco de ley contamina todo “leuda toda la masa” (Gál 5:9). 

No es lo mismo caer en pecado que caer de la gracia

Caer en pecado se refiere a que un creyente elige pecar y en algunos casos hay ciclos de pecado en donde se cae recurrentemente y de manera consiente en una práctica pecaminosa, pero no es lo mismo que caer de la gracia. Caer de la gracia, de acuerdo a Pablo, significa retroceder, resbalar al correr la carrera de la fe, Pablo dice ustedes corrían muy bien la carrera ¿quién les impidió seguir en la verdad? (Gál 5:7), el apóstol utiliza el mismo lenguaje de la carrera en 1ª de Corintios 9:24-27 ¡así que corran para ganar! respecto a la santificación, pero la ley no trae victoria sino derrota, la batalla moral solo se gana con la llenura del Espíritu que viene por la fe en Jesús, no por méritos humanos por seguir la ley.

En conclusión, estar en la gracia no significa que un creyente es perfecto y no pecará, pues la maldad del pecado aún habita dentro de su persona y hay una lucha entre el Espíritu y la carne, el viejo y el nuevo hombre (Romanos 7, Gálatas 5:16-26 y 6:15). Cuando un creyente peca no cae de la gracia, cae a la gracia, la cual lo conduce al arrepentimiento. Caer de la gracia se refiere a que conociendo la justificación por fe que Cristo da, se elige u opta por la ley, si se depende de la circuncisión para hacerse justos ante Dios, entonces Cristo no les servirá de nada (Gál 5:2). 

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